Síguenos

Reseña: “Joker”

Reseñas

Reseña: “Joker”

Esta es una reseña libre de spoilers. Si aún no has visto Joker, puedes leerla sin temores.

He de confesar que, a excepción de la trilogía de The Dark Knight de mi amo y señor Christopher Nolan, nunca me han gustado las películas de DC. Y esto no tiene nada que ver con la errada concepción de que si te gustan las películas de Marvel no te pueden gustar las de DC, y viceversa. Les aseguro que he intentado de todo para disfrutarlas, pero simplemente no ha funcionado. Por eso, cuando se anunció Joker, no me emocioné demasiado —la decepción que me llevé con la más reciente versión cinematográfica del Príncipe Payaso del Crimen, interpretada por Jared Leto en Suicide Squad (2016), me lo impidió—, a pesar de tratarse de una cinta centrada en uno de mis villanos favoritos de la historia. Ese pensamiento se mantuvo hasta el día en el que vi el primer tráiler, que literalmente casi me ha hecho llorar en sus primeros treinta segundos. Entonces me di cuenta de que estábamos ante un suceso inusual.
Para cuando se acercaba la fecha de estreno, mis expectativas en cuanto a Joker estaban ya por los cielos —aun a pesar de las reacciones mixtas de la crítica—, y hoy puedo decir que la película ha estado a la altura de todas, e incluso ha llegado a superar algunas.
Desde el comienzo, Joker es una película extremadamente atípica para estar basada en un personaje de cómics: su presupuesto no es muy elevado, no hace un uso excesivo de CGI y no cuenta con el enorme despliegue de escenas cargadas de acción que caracterizan al género. El largometraje dirigido por Todd Phillips hace gala de una deslumbrante paleta de colores y un magnífico trabajo de fotografía Oscar-worthy a cargo de Lawrence Sher. La banda sonora de Hildur Guðnadóttir —y el interesante repertorio musical de clásicos que incluye la cinta—, aportan significativamente a la atmósfera y al desarrollo de la trama, acentuando importantes aspectos de la misma. Y si bien el guion, escrito por el propio Phillips junto a Scott Silver, es una mina de frases cliché, no falla en su trabajo de elevar a los personajes y mantener la atención del espectador.

Un brillante Joaquin Phoenix interpreta a Arthur Fleck, en una versión del Joker diferente a todas las anteriores, y que podría conseguirle un merecidísimo reconocimiento por parte de la Academia —si no se lleva el Oscar, espero de todo corazón que al menos reciba una nominación. El resto del reparto lo completan Robert De Niro (Murray Franklin), Zazie Beetz (Sophie Dumond), Frances Conroy (Penny Fleck), Glenn Fleshler (Randall), y Leigh Gill (Gary), entre otros. A pesar de haber hecho un excelente trabajo, este elenco queda relegado a un segundo plano por la gigantesca performance de Phoenix. Después de todo, Joker es esencialmente un one man show, pero este aspecto de la cinta también ha afectado negativamente a la trama, que a pesar de ser sólida y cohesiva, no es el foco principal de la producción.

Tras el estreno del filme, las comparaciones entre el Joker presentado por Phoenix y el de Heath Ledger —considerado uno de los mejores, si no el mejor, por los fans— no se hicieron esperar. Por mi parte, pienso que ambas interpretaciones distan demasiado una de la otra como para poder compararlas con justicia. Mientras que Ledger se ha metido en la piel de un Joker más malicioso y criminal, Phoenix nos regala una versión reimaginada y se muestra durante la mayor parte de la película como Arthur Fleck, un hombre frágil y desequilibrado que lucha constantemente con su salud mental y la marginación que ha recibido por parte de la sociedad durante toda su vida. Este innovador enfoque nos muestra una faceta más real, más humana del personaje, con la que incluso uno llega a simpatizar. Y es ahí donde, para muchos, empieza la controversia.

Una de las críticas que más ha recibido Joker va contra su cruda representación de los trastornos mentales. Por supuesto, hay dos maneras de ver esto: una negativa y una positiva. La negativa es que, en cierta forma, la película parece romantizar las enfermedades mentales y justificar los actos violentos del personaje poniéndolo en una posición de víctima —después de todo, es el constante rechazo de la sociedad lo que finalmente lleva a Arthur a descender por una espiral de locura del que no ha podido escapar. En un mundo en el que la violencia con armas aumenta cada vez más, la preocupación por el impacto que el filme podría llegar a tener en cierto sector de la sociedad, que podría extraer de él el mensaje equivocado, es totalmente comprensible. La positiva —y con la que yo elijo quedarme, como una persona a la que también le toca lidiar día a día con sus demonios interiores— es que Joker se centra en el aspecto psicológico del personaje precisamente con el fin de explorar el origen y el proceso de transformación de estos individuos convertidos en monstruos —a cuya creación, en muchas ocasiones, contribuye la sociedad misma—, mostrándonos sin filtros lo que el aislamiento, el abuso y el rechazo pueden hacerle a la psique de una persona. Si bien no se acerca a acabar con la estigmatización en torno a las enfermedades mentales —y muchos afirman que, en realidad, se hunde más en ella—, Joker ha dado un paso importante, y es que ha hecho que se empiece a hablar de un tema que, lamentablemente, en pleno siglo XXI, aún es considerado un tabú por muchos.

Personalmente, yo no he podido evitar sentir empatía hacia esta nueva versión del Joker. Supe que así sería desde el momento en el que empezó a proyectarse en la gran pantalla la primera escena. Y estoy segura de que otras personas que hayan tenido alguna vez problemas con su salud mental también se sentirán identificados con algunas experiencias del protagonista. Después de todo, Arthur Fleck es un ser humano que busca lo que todos buscamos —aunque no queramos reconocerlo: validación y ser visto por el ojo público como alguien normal. Tener que enfrentarse solo y a diario a un mundo hostil que te pisotea cuando ya estás en el suelo y te abandona cuando más lo necesitas no le facilita la vida a nadie. Todo esto, sin embargo, no quiere decir que yo intente justificar o esté de acuerdo con la manera de actuar del personaje tras sucumbir completamente a la locura.

Y sí, que el filme conecte estos trastornos casi directamente con el comportamiento típico de un villano —haciéndolos quedar como la causa de los mismos— es un defecto enorme. Las personas que padecen enfermedades mentales, en líneas generales, no hacen daño a otras personas, sino sólo a ellos mismos. Pero pensar que el objetivo principal de Joker era generar en los espectadores simpatía hacia un asesino es perderse totalmente el punto de la historia. En primer lugar, es importante preguntarse qué es lo que ha llevado al protagonista a convertirse en un villano, y hasta qué punto la sociedad ha desempeñado un rol en el desencadenamiento de ese hecho. Y darse cuenta de que, si nos sentimos incomodados por el mensaje de la película, debe ser porque quizás algo de razón lleva, y en realidad refleja nuestra indiferencia e ignorancia ante un tema de tal magnitud como lo es la salud mental.

Mentiría si dijera que, mientras pasaban los créditos de Joker, no me he quedado sentada en la sala de cine, devastada y con el corazón un poco roto. Una obra de cualquier género que se digne a tocar temas tan delicados y controversiales con tanta franqueza y honestidad siempre se ganará mis respetos. Y en los tiempos que corren, la película es más relevante que nunca por su brutal mensaje y su insistencia en generar en la audiencia ánimos de realizar un ejercicio de introspección, esperando que nos demos cuenta de la importancia de que empecemos a ser conscientes de cómo nos tratamos unos a otros, con el fin de evitar convertirnos, inadvertidamente, en cómplices de un mal mayor.

Calificación: 9.5/10.

Joker, la desgarradora y retorcida historia de cómo un frágil hombre olvidado por la sociedad se convierte en h̶é̶r̶o̶e̶ villano, ya se encuentra en cartelera. Abajo, puedes echarle un vistazo al tráiler.

Anuncios

“Me paso la vida soñando. Soñando con que el mundo real pueda ser un poco más como las innumerables películas, series y libros que paso mi vida consumiendo. Soñando con que, un día, algún acontecimiento fantástico y que altere el curso de nuestro mundo, rompa con la monotonía de mi aburrida existencia y me lleve a una gran aventura espacial”. — Fragmento de "Armada" (2015), Ernest Cline.

Comentarios

Comentarios

Más en Reseñas

Publicidad

Populares

Anuncios

Facebook

Subir