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El guionista de ‘El día de la marmota’ dice que Bill Murray no “temía ser cruel” en el rodaje

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Las acusaciones de mala conducta laboral han llegado finalmente al actor y cómico favorito de todos, convertido en leyenda urbana, Bill Murray. Y ahora que se acerca el 30 aniversario de su película seminal de 1993, El día de la marmota, es imposible hablar de la película sin mencionar el comportamiento del actor de 72 años durante su desarrollo y rodaje.

Durante años, la reputación de Murray de ser combativo o inapropiado en el rodaje ya era el secreto peor guardado de Hollywood. Pero todo estalló el año pasado, cuando su película Being Mortal, dirigida por Aziz Ansari, fue congelada indefinidamente por presunta mala conducta en el rodaje. Poco después, Geena Davis confirmó que había sido una pesadilla trabajar con él en el rodaje de la comedia de acción Quick Change, de 1990.

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Sin embargo, el Día de la Marmota fue la famosa película que provocó que Murray y su viejo colaborador Harold Ramis tuvieran un desencuentro que duraría décadas -según se dice, Murray sólo se reconcilió cuando Ramis estaba en su lecho de muerte en 2014- y, según el guionista Danny Rubin, el actor no tenía “miedo de ser cruel”.

Ramis y Rubin hicieron estos comentarios en el documental de 2002 Groundhog Day: El peso del tiempo, según The Guardian. (Murray no participó).

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En el centro está la mejor interpretación de Murray en su carrera. Como previó el director Harold Ramis, Murray era el único actor capaz de hacer que el insensible y narcisista Phil Connors resultara simpático al público. “Parece que el papel de antipático se le da bastante bien”, dice Ramis con ironía en el documental de rodaje. “Bill Murray no es una estrella de cine por accidente, entiende la vanidad y el egocentrismo”. Rubin es más amable y se limita a decir que Murray “no tenía miedo de ser cruel”.

Rubin también tuvo que actuar como amortiguador inicial entre Murray y Ramis, que habían sido colaboradores habituales desde los años 70, pero que se pelearon durante el rodaje de la película. Durante el viaje del guionista a Nueva York con Murray para perfeccionar el diálogo del personaje principal, si Ramis llamaba para hablar de la película, Murray sacudía la cabeza y pronunciaba las palabras: “No estoy aquí”.

Cuando hicieron El día de la marmota, Murray y Ramis ya habían colaborado en varias comedias que se convertirían en clásicos, como Stripes, Caddyshack y Los cazafantasmas. Sólo podemos imaginar las futuras colaboraciones que ambos podrían haber dado vida si Murray hubiera sido capaz de dejar a un lado sus diferencias antes.

 

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