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Reseña: “Godzilla: King Of The Monsters”

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Reseña: “Godzilla: King Of The Monsters”

Esta es una reseña libre de spoilers. Si aún no has visto Godzilla: King Of The Monsters, puedes leerla sin temores.

Hay una razón por la que mi alias aquí (al igual que mi username en Instagram y otras redes) es ‘Kaiju Groupie’, y creo que la misma no necesita explicación. Ya es sabido por todos cómo me siento acerca de las pelis de monstruos gigantes: son mi pasión. Mi guilty —y no tan guiltypleasure. Y contrario a muchos, a mí Godzilla (2014), el reboot de la franquicia del Rey de los Monstruos, me ha gustado bastante; lo suficiente como para que el estreno del primer tráiler de Godzilla: King Of The Monsters hace ya casi un año me ponga la piel de gallina y eleve mi hype por la secuela al máximo. Error mío.

La cinta dirigida por Michael Dougherty y escrita por él mismo junto a Zach Shields y Max Borenstein no es mala, pero el problema es que tampoco es buena. Quien mucho abarca poco aprieta, y la falla principal de Godzilla: King Of The Monsters es que tiene tanto, demasiado, que de alguna manera acaba resultando en muy poco. No en vano se dice que menos es más. El guion parece haberse quedado en etapa de borrador, con diálogos vacíos, bromas poco efectivas y escasos momentos memorables. La trama —predecible hasta en sus clímax, con un pacing un tanto extraño y con escenas a veces innecesarias— no permite al espectador sumergirse del todo en la historia hasta el final, cuando el daño ya es casi irreparable.

Si hay algo que rescatar de Godzilla: King Of The Monsters, eso es su espectacular paleta de colores. Lawrence Sher, encargado de la fotografía, ha sabido utilizar los escenarios de destrucción a su favor, haciéndolos ver casi como un poema. La banda sonora de Bear McCreary no acaba de convencer del todo, pero se luce cuando hace su aparición en las escenas de batalla. Eso sí, la mezcla y edición de sonido deja mucho que desear —lo cual es una verdadera lástima, considerando el potencial que tiene en dicha área una cinta de este tipo.

Cuando se conoció el nombre de los actores que formarían parte del reparto de la cinta, una vez más mis niveles de expectación llegaron hasta el techo. Tenía toda mi fe y esperanza puesta en el elenco —conformado por Kyle Chandler (Dr. Mark Russell), Vera Farmiga (Dra. Emma Russell), Millie Bobby Brown (Madison Russell), Bradley Whitford (Dr. Rick Stanton), Sally Hawkins (Dra. Vivienne Graham), Charles Dance (Coronel Alan Jonah), Thomas Middleditch (Dr. Sam Coleman), Ken Watanabe (Dr. Ishirō Serizawa), Zhang Ziyi (Dra. Ilene Chen), Aisha Hinds (Coronel Diane Foster), O’Shea Jackson Jr. (Jackson Barnes), David Strathairn (Almirante William Stenz) y Randy Havens (Dr. Tim Mancini), entre otros—, que se queda corto al intentar sobrellevar el peso de la defectuosa trama. El malogrado guion tampoco ayuda mucho a los actores, quienes quedan relegados a interpretar personajes unidimensionales con los que resulta difícil encariñarse, o siquiera tener un poco de interés hacia sus motivaciones y acciones. Hasta el recurso del comic relief ha sido desaprovechado por completo —y al principio prometía, pero luego parece ser sometido a una especie de tratamiento de invisibilidad. Todo ese hot mess desemboca en muertes prematuras y personajes desechados demasiado temprano, desperdiciando el talento de algunos actores que pudieron haber hecho un aporte mucho más importante a la franquicia.

Si bien Godzilla: King Of The Monsters tiene un sinfín de puntos negativos, en lo que sí cumple con su función es en el tremendo festín de CGI que ofrece. Si en su predecesora no alcanzamos a ver a Gojira en todo su esplendor, en esta conseguimos eso y más. Kaiju galore. En este aspecto no me puedo quejar: ver a esas enormes criaturas con toda su majestuosidad destruyendo todo lo que encuentran a su paso —y a veces luchando entre ellas—, es un verdadero deleite. Y algunos se preguntarán: ¿pero no es ese acaso el punto? ¿Lo que la audiencia de este tipo de cine busca? Pues sí, en parte lo es. Pero unos buenos efectos especiales jamás —y repito, jamás— podrán sustituir o reemplazar a una buena historia, ni tampoco debería ponerse por encima de la narrativa.

Como fan empedernida del cine de monstruos gigantes, me cuesta decir que esperaba mucho más de Godzilla: King Of The Monsters. Sí, me encanta el hecho de que introduzca la mitología de Godzilla —aunque parece no saber muy bien qué hacer con ella—, y el espectáculo ofrecido por la cinta es bien recibido, pero vale la pena sólo cuando sus verdaderos protagonistas, los monstruos, están en pantalla. A pesar de tratarse de un evidente retroceso en el desarrollo del MonsterVerse, este casi parece tener futuro cuando vemos al Rey de los Monstruos hacer de las suyas.

Dentro de todo, la cinta entretiene. El problema es que, en conjunto, esta indigna secuela es bastante olvidable, y es improbable que los detalles de la misma queden indelebles en la memoria de los espectadores despues de que estos abandonen la sala de cine. Aunque el Titán haya logrado salvar a la humanidad en su primera película, no consigue corregir los errores de la segunda.

Calificación: 5.3/10.

Si te gustan los kaiju tanto como a mí, lamentablemente no puedo prometerte que vayas a disfrutar de Godzilla: King Of The Monsters tanto como quizás deseas. Si crees que aguantarte la decepción es un precio que tal vez estés dispuesto a pagar con tal de ver a nuestros monstruos favoritos arrasar un par de ciudades en la pantalla grande, abajo tienes el tráiler.

 

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“Me paso la vida soñando. Soñando con que el mundo real pueda ser un poco más como las innumerables películas, series y libros que paso mi vida consumiendo. Soñando con que, un día, algún acontecimiento fantástico y que altere el curso de nuestro mundo, rompa con la monotonía de mi aburrida existencia y me lleve a una gran aventura espacial”. — Fragmento de "Armada" (2015), Ernest Cline.

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