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Guillermo del Toro está listo para su próximo clásico en stop-motion, y es una adaptación de Lovecraft

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Guillermo del Toro está listo para su próximo clásico en stop-motion, y es una adaptación de Lovecraft

Guillermo del Toro dio vida este año a un sueño de décadas y a un niño de madera con su animación en stop-motion del clásico cuento de hadas Pinocho. Ha sido recibida con abrumadores elogios y ahora, de cara al futuro, el director se pregunta qué más puede hacer en forma de stop-motion.

Del Toro es un director al que le encantan los cuentos de hadas, pero a diferencia de muchos relatos de historias tan conocidas, no rehúye lo macabro, de hecho, se inclina por ello. A pesar de ser conocido por sus películas de live-action, como El laberinto del fauno y La forma del agua, el primer intento de del Toro de realizar un largometraje, cuando trabajaba principalmente como maquillador en México, fue una plastilina.

Sus sueños se truncaron, literalmente, después de que los ladrones entraran una noche en el estudio y destruyeran gran parte de su trabajo. A partir de entonces, el director se orientó hacia el live-action, pero nunca perdió su amor por la animación y el stop-motion, y ahora que se ha liberado ya no hay vuelta atrás.

Con el enorme éxito de Pinocho, del Toro está estudiando otros proyectos suyos que no llegaron a desarrollarse como live-action en el pasado. Uno de ellos fue su versión de la novela de H.P. Lovecraft En las montañas de la locura, una idea que había presentado a los estudios en varias ocasiones -la última tras su oscarizada La forma del agua-, pero que se encontró con que no iba a llegar a ninguna parte debido al presupuesto y al riesgo.

Sin embargo, con el coste de Pinocho mantenido en unos razonables 35 millones de dólares, del Toro cree que podría resucitar este sueño una vez más, en el medio del stop-motion. El cineasta ha declarado a IndieWire que ya ha hablado con un especialista en efectos visuales, Phil Tippett, sobre la posibilidad de trasladar su propuesta para la película lovecraftiana a un stop-motion similar al que acaba de realizar,

“Le dije que sería ideal hacer Las montañas de la locura como stop-motion. Se ve la animación de una manera más arrebatadora que la live-action. Es casi un acto hipnótico, y la relación con la historia se vuelve más íntima de ese modo”.

Del Toro está decidido a superar los límites de lo que ha llegado a ser la animación convencional, mirando al pasado y a los estilos de animación de otras culturas para insuflar nueva vida al medio.

“Si nos remontamos al nacimiento de la animación, ya sea el truco de Méliès o la animación rusa, nació como un medio artístico. Cuando empezó a ganar mucho dinero con audiencias repetidas que incluían a los niños en Estados Unidos, se orientó hacia una idea más pasteurizada y homogeneizada. Eso priva no sólo a los creadores, sino al público y a los estudios, de explorar sus posibilidades como espectáculo, como drama, como experiencia profundamente humana”.

Si del Toro consigue sacar adelante su Montaña de la Locura, podemos esperar algo tan bello y lleno de humanidad y emoción como lo que hemos visto en Pinocho, pero quizá un poco más surrealista y terrorífico.

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